Archivo diario 09/07/2019

Adrian Baena

Nada más nacer Adrián, la comadrona le dijo a su madre “Señora: ha tenido usted un farandulero”. Hijo de actriz amateur y chirigotera, pasó toda su infancia y su adolescencia entre libretos, disfraces, ensayos, actuaciones y barras de maquillaje. Comenzó su carrera como intérprete a la tierna edad de siete años cuando le dio por cantar delante de toda la clase el anuncio de los yogures PMI. También por aquel entonces llegaron los primeros pasos en el teatro. Poco tiempo después D. Manuel sembraría en él la fascinación por la música coral al incluirlo como contralto en el coro de voces blancas de su colegio. 

Cuando hizo la comunión, su madre sucumbió a su insistente deseo de tener una guitarra y cuatro años después aprendió los acordes básicos de la rumba gracias a su primo Javi. A los diecisiete llegaría el primer grupo con los amigos y las obras de teatro musical. Más adelante los conciertos con la Banda Municipal de Música, las orquestas, las colaboraciones en discos y las coverbands. Aunque le pega a la mayoría de estilos, se declara carnavalero por encima de todas las cosas y hace seis años pudo cumplir el sueño de su vida al cantar en el Gran Teatro Falla de Cádiz con la comparsa de Córdoba. Actualmente colabora con el Joven Coro de la Orquesta Ciudad de Granada.

Un rostro más que conocido en nuestras filas. Vuelve a Blanco y Negro después de un año de ausencia para codirigir la formación con toda la ilusión y el empeño de la Vía Láctea. Más gabirro que el baptisterio paleocristiano romano del S. I d. C. y más inquieto que un rabo de lagartija. Empezó Arte Dramático en la ESAD de Córdoba y Canto en el Conservatorio Profesional de Granada, pero no acabó ninguna de las dos. Sí concluyó los estudios superiores de Animación Sociocultural. Director amateur de cine, ha ejercido también como actor y todavía sigue trabajando como presentador de galas y eventos.

Exigente, testarudo y perseverante hasta la demencia. Sólo enciende la tele para ver “Saber y ganar” (desde hace ya veintidós años). Miembro activo del Frente Popular de Judea, octogenario digital y friki empedernido del Trivial Pursuit. En sus ratos libres escucha casi de todo: desde clásico hasta flamenco pasando por rock, jazz, copla, pop, indie y, por supuesto, Carnaval. Detesta el invierno y las faltas de ortografía. Una vez cantó “Calle Melancolía” con la banda de Joaquín Sabina y tiene muy claro que cuando sea un viejales ésa será la anécdota que contará a los nietos de sus amigos. Adora la pizza con piña y no tiene ningún reparo en reconocerlo. Podéis seguirlo en Adrián Blanco y Negro. ¡Bienvenido de vuelta, compañero!

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